Gestión de negocios
Los elementos para la existencia
de una gestión de negocios son: que el negocio objeto del trámite sea de otro;
que el gestor obre voluntariamente y que obre sin mandato.
No obstante lo anterior y
tratándose de un cuasi-contrato, el gestor adquiere obligaciones, por ejemplo;
el gestor debe, necesariamente, obrar por los intereses del dueño; debe
desempeñar su cargo con diligencia como si fueran los propios y tan pronto como
sea posible, dar aviso de la gestión al propietario.
Para esto, no tiene derecho a
cobrar retribución por el desempeño del trámite en comento.
Evidentemente tiene
responsabilidad civil al fallar sus obligaciones, por ejemplo, si no desempeña
su cargo con toda la diligencia como si fueran negocios propios, el gestor
indemnizará los daños y perjuicios que por su culpa o negligencias, sean en
daño del dueño; si el trámite tiene por objeto evitar un daño, el responsable
no responde más que por su dolo o falta grave, es decir, si uno interviene en
el negocio de la venta de un auto y por culpa nuestra el auto se pierde,
tendremos que pagar el auto nosotros mismos; no obstante lo anterior, si
intervenimos para evitar que le cobren recargos de un pago y por culpa nuestra
no se paga, sólo responderemos por los recargos cobrados.
El dueño del negocio de un asunto
que hubiere sido útilmente gestionado, debe pagar los gastos que se eroguen de
éste, pero no paga al gestor; es decir, el propietario solo está obligado a
pagar los gastos que genere su negocio y apreciar la utilidad que haga el
gestor.
Debemos considerar que cuando el
dueño del negocio no ratifique la gestión, es decir que la desconozca, solo
responderá por los gastos que originó el negocio, pero no responderá por los
beneficios ni por la concurrencia de un eventual bien; no obstante, si se
generan ganancias ratificada la gestión, serán únicamente para el dueño toda
vez que el gestor no pueda percibir provecho alguno.
Por otro lado, la ratificación se
considera “gestión útil” cuando es confirmada, una vez que el encargado ha
cumplido las obligaciones de ésta y se den las consecuencias de derecho; por
ejemplo, intereses del trámite de negocios o la plusvalía de una casa; la
validación del dueño del comercio produce los mismos efectos de un mandato y la
confirmación tiene efecto retroactivo al día que la gestión comenzó.
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